meto una rama
llena de espinas
abajo de la manga de mi buzo.
queda mi brazo
junto a ese pedazo
de árbol.
camino y te persigo
sin que te des cuenta
pero me empieza a molestar,
el brazo se me hincha
y lloro un poquito...
no mucho,
solo lo suficiente
como para que te des vuelta.
y lo logro...
me mirás, así como cuando
estaba todo bien
te reís
te veo los dientes
que se asoman y me invitan
a besarte
pero me duele el brazo
me duele lo que pasó
y lloro.
espero a que te acerques.
diez pasos separan
lo que fue
y lo que ahora es.
y si te acercás, vamos a estar bien...
o no.
si seguís,
me va a tocar sacarme las espinas.
si venís otra vez
a correr entre las plantas de menta
entre los cordones
entre el faro del fin del mundo
y la ventana de mi cuarto
prometo no volver a asustarme.
y si nos quedamos acá
quietos
mirando el techo...
que ni se te ocurra nombrarme.
¿chau?.

