el muchacho viene, se roba un par de platos
y los rompe contra tu cara mientras ríe.
ríe, se agarra la panza, y escupe flores
agua, peces, brillantes monedas de diez centavos.
diez.
diez dedos para contar los días sin vos
muchacho,
diez dedos para secar las lágrimas diarias que ha dejado tu ausencia.
ahora quien junta los platos que has roto?
aunque los peguemos, nunca serán los mismos.
como nuestros corazones, trozados
hechos pedazos.
pero después, tu risa vuelve a contagiarnos en cada recuerdo
en cada momento, muchacho.
nos has dejado llenos de tu voz
y de tu ser tan particular.
los corazones se reestablecerán con el tiempo
probablemente estés en alguna parte, muchacho
riéndo como siempre reías, en paz.
ya nos abrazaremos otra vez, muchacho
y tu cara nos inundará de alegría, como siempre
como cada día en el que nos vimos, y nos quisimos.
muchacho, amigo querido,
siempre.
(A mi amigo Canti, te extraño enano.
Gracias y hasta siempre)
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