jueves, 10 de febrero de 2011

el tiempo te llamará, mañana...

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este debiera ser el origen de algo
pero no es nada.
si ahí afuera ahora llueve
es evidente que tu decadencia no te ha abandonado
(no sabemos tampoco con certeza si algún día lo hará).


a veces se me ocurre que podría usar para dormir tu almohada
aunque ese inconfundible aroma a pasado me inunde la cara.


no dejes que mis expresiones te engañen
ya no soy tan soberbia.
mis abuelas se sientan en los mismos sillones de hace años
pero ya no se hamacan.


persisten en el tiempo, en el tiempo...
(que no es más que un invento para evitar que las personas
se pierdan en la abstracción)
persisten en el tiempo como la intachable memoria de hierro de mi padre,
como las aulas de la eterna escuela para amantes no correspondidos.


así, persistentemente temporales fueron los recuerdos que habitaste
que eran míos en realidad,
que ya no están, pero con cariño y redundancia, los recuerdo.